Pilar Sánchez-Bella: “Igualdad de género a 2018”

Madrid.- Anoche hablamos de igualdad. Y es que este año el día internacional de la mujer en España ha sido muy sonado. El día internacional de la mujer se celebra el 8 de marzo desde 1975, hace relativamente poco. Se trata de una fecha asociada con la lucha por el sufragio femenino –uno de los mayores logros del siglo pasado. La buena noticia es que en las últimas décadas han sido muchos los avances hacia la igualdad de género. La mala, que todavía queda mucho camino que recorrer.

Según ONU Mujer, si siguiésemos al ritmo actual tardaríamos 50 años en alcanzar la paridad en participación política.[1] Por lo tanto, no es cuestión de tiempo sino que hacen falta medidas que promuevan esa igualdad. A nivel de derecho internacional, la CEDAW representa la piedra angular. Sin embargo, aunque ha sido firmada y ratificada por casi todos los países, son la minoría los que han ratificado el Protocolo Facultativo que da competencia el Comité para escuchar denuncias particulares y por lo tanto para aumentar su efectividad.

CaptureA nivel político, sigue habiendo pocas mujeres ocupando los puestos más altos de gobierno.[2] En 2017, solo el 6% de los jefes de estado eran mujeres, solo en 6 países más de los ministros eran mujeres, y solo 2 países con más del 50% de parlamentarias mujeres: Ruanda y Bolivia! Medidas como las cuotas están demostrando su efectividad, pero también se está observando cierto agotamiento en su capacidad de transformación. En los 30 países en los que se celebraron elecciones en 2016 y donde se empleó alguna forma de cuota electoral de género, las mujeres obtuvieron el 25,6% de los escaños, mientras que en 2015 la cifra fue del 28,3%. Por eso hacen falta medidas más ambiciosas.

La igualdad de género es un derecho humano básico. Y no es solamente eso, sino que su logro tiene muchísimas consecuencias socioeconómicas. El empoderamiento de las mujeres impulsa economías prósperas y estimula la productividad y el crecimiento. Sin embargo, sigue habiendo enormes diferencias en cuanto a la participación económica de la mujer. Según los últimos datos de la OCDE, a pesar de que las mujeres tienen mejor formación, son más propensas a trabajar a tiempo parcial, a cobrar menos, sufrir alguna forma de discriminación y es menos probable que ascuendan a puestos directivos. Más aún, la brecha salarial sigue siendo significativa –alcanzado de media el 15%– y no parece disminuir.[3] Es necesario implementar políticas que igualen las oportunidades de las mujeres, incluyendo políticas sociales y de paternidad más equitativas, iniciativas de transparencia en los salarios y cuotas en puestos directivos.

Lo dicho, nos queda mucho por recorrer!

[1] http://www.oecd.org/gender/quotas-gender-equality.htm

[2] UN Women mapa de participación política. Situación al 1° de enero de 2017.

[3] http://www.oecd.org/publications/the-pursuit-of-gender-equality-9789264281318-en.htm

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