Enric Sala: “El mar, ese gran desconocido”

19 10 2011

“¿Cuál es vuestro primer recuerdo del mar?”, nos pregunta al abrir la sesión de este Zorba nuestro invitado, Enric Sala, investigador residente de National Geographic, como si una ola de memoria fuera la mejor manera de comenzar hablando del mundo marino, de su importancia para nuestra supervivencia, de lo poco que sabemos y lo mucho que hay en juego. Como nos hizo ver Proust, la memoria conforma una realidad inabarcable que se entrelaza con nuestro presente y nuestro futuro, un futuro hoy en peligro por los enormes cambios que la acción humana está provocando en la biodiversidad de los mares.

El mar y sus especies, nos recuerda Sala, regulan el clima, proporcionan enormes cantidades de oxígeno y alimento, e incluso nos resguardan de desastres naturales. Lamentablemente, los seres humanos hemos despreciado estos regalos contaminando y explotando el medio marino de manera irresponsable, especialmente durante los últimos 50 años.

Las ineficiencias de los modelos de gestión pesquera, que provocan la saturación de las aguas y que en los años 90 alcanzaron cualquier límite soportable y sostenible—“fish-peak”—, se han visto acrecentadas por la corrupción, producto del aumento de la escasez de pesca, por las exitosas presiones de intereses particulares sobre los gobiernos, y por la paupérrima eficacia de las acciones internacionales para la protección del medio marino.

Ante estos problemas, Enric Sala propone soluciones tales como la eliminación de subsidios a pescadores, la separación de las responsabilidades pesqueras y de medio ambiente dentro de los gobiernos—con el fin de fomentar su contrapeso y la necesaria transparencia en la toma de decisiones—, y, sobre todo, la aplicación de incentivos propios de las economías de mercado en la estrategia de preservación del medio marino.

Respecto de lo último, nuestro invitado ilustra su argumento explicando los enormes beneficios económicos y medioambientales que se originan al establecer reservas marinas, pues no sólo regeneran de manera asombrosa el medio en muy poco tiempo, sino que provocan efectos en cascada tales como el aumento de pesca en áreas adyacentes, el crecimiento de industrias locales como la turística, y la mejora en la calidad del agua de consumo—con lo que ello supone de ahorro en el ámbito sanitario local—. No obstante, hoy en día hay poco más de 4.000 reservas en el mundo, un 1,2% de la superficie marina. National Geographic, nos cuenta Enric, trabaja con gobiernos centrales y locales, así como con la sociedad civil, para explicar los beneficios que estas reservas aportan y fomentar su creación. Las reservas: una “win-win situation” que nos ayudaría a preservar y regenerar nuestros mares.

Durante la ronda de preguntas, nuestro invitado nos explicó la importancia de seguir de cerca, de cara al futuro, los cambios culturales, gastronómicos y alimenticios de países como Estados Unidos y China; lo complejo de medir el grado de extinción de una especie marina; lo perjudicial de los subsidios a la pesca que muchos gobiernos otorgan; el enorme potencial que supone para la ciencia las investigaciones que cada vez con más prometedores resultados se están llevando a cabo en las profundidades del mar—por ejemplo, en el ámbito genético y energético—; la importancia de comunicar eficazmente a la opinión pública el problema al que nos enfrentamos en búsqueda de su empatía, concienciación y apoyo; la decidida acción de la administración George W. Bush en la protección del medio marino y las dificultades que hoy afronta la administración Obama; y lo necesario de optar, como parte de la solución, por el desarrollo de una acuicultura razonable y sostenible.

¿Cómo preservar ese bonito recuerdo de nuestro primer momento ante el mar? Enric Sala nos vino a decir que con soluciones pragmáticas y bien enfocadas, consumiendo pescado de manera responsable, y con un gran corazón, el primer recuerdo frente al mar de nuestros hijos y nietos podrá ser tan bello como el nuestro.

DOCUMENTOS:
Guía recomendada por Enric Sala: Sushi Guide
Más información – Artículo National Geographic Society





Germán Quintana: “China y Latinoámerica en perspectiva”

8 06 2011

“El aeroupuerto de Chicago parecía de pueblo”, comentó Germán Quintana, Secretario del Banco Interamericano de Desarrollo sobre sus impresiones a la vuelta de un viaje a China al comparlo con los de Shangai y Pequín. Expresiones similares utilizó durante el foro Zorba del pasado 1 de junio al abordar las creicentes relaciones entre China y Latinoamérica.

Aún reconociendo no ser un experto en China, Gemán Quintana expuso sus impresiones personales sobre la pujanza del gigante asiático tras una visita al país que le hizo ver más alla del conocido lema ‘un país, dos sistemas’. A su juicio, la historia tiene un papel importante a la hora de entendar el modo de actuar actual del gobierno chino: un sentimiento de superiodidad perdida, antiguas hambrunas y el sometimiento a occidente, en particular tras la guerra del opio, conforman una visión que es independiente del régimen que gobierna.

Quintana explicó que la relación de China con Latinoamérica empezó en los años sesenta con el reconocimiento político, primero, de Cuba y, después, de Chile. Durantes esos años China financiaba alzamientos revolucionarios en el continente latinoamericano. Sin embargo, en un movimiento aparentemente contradictorio, China rechazó condenar las violaciones a los derechos humanos ocurridos en el Chile de Pinochet. Empezaba así la política China de no injerencia en asuntos internos.

A final del siglo pasado, la relación avanza y pasa a basarse en la obtención de materias primas. Esta entrada en Latinoamérica se produce, sin embargo, de un modo diferente a la irrupción de China en África: se basa en Tratados de Libre Comercio (TCL). Tras sólo un año de negociaciones, China firmó en 2005 su primer TCL con Chile. Fue precisamente el país asiático el que inció los contactos con Chile con la intención de aprender a negociar tales tratados, pues el país suramericano tenía ya amplia experiencia en ese campo. Perú y Costa Rica siguieron más adelante.

Si en el año 2000 el intercambio comercial entre China y Latinoamérica alcanzó los 12.000 millones de dólares, en 2010 ya se situaba alrededor de 180.000 millones con una inversión directa de unos 11.000 millones. De Brasil, China compra soja y concede prestamos a Petrobras; de Chile, cobre; de Perú, también cobre; y en Argentina, invierte en empresas públicas, en agricultura y en hidrocarburos. Muchas veces los pagos en compesación por las inversiones chinas en infrastructuras se llevan a cabo con materias primas. México es el único competidor directo de China por las ventas de ambos países de productos manufacturados a Estados Unidos.

Para China, los retos actuales —Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial, el cambio climático y la reforma del sistema financiero, junto con la pujanza de las economías emergentes— exigen un reequilibrio en las instituciones y tratados internacionales. Es por ello que China, que percibe en sus socios latinoamericanos un trato de igualdad, impulsa un política de buenas relaciones con todos los países del continente, sin tomar partido por ninguno de ellos, y de mayor cooperación tanto comercial como en sectores estratégicos como la energía, la bioindustria o la búsqueda de nuevos materiales.

Desde enero de 2009, y tras poner 350 millones de dólares, China forma parte del Banco Interamericano de Desarrollo como país donante. Actualmente, busca ser miembro de pleno derecho.








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